Las añadiduras a las leyes de Dios reflejan sobre su sabiduría, como si hubiera dejado fuera algo necesario que el hombre pudiera suplir; de una u otra manera siempre conducen a los hombres a desobedecer a Dios. ¡Cuán agradecidos deberíamos estar por la palabra escrita de Dios! Nunca pensemos que la religión de la Biblia puede mejorarse con añadidura humana alguna, ya sea en doctrina o en práctica.
Nuestro bendito Señor habló de sus tradiciones como invenciones suyas propias, y señaló un caso en que esto era muy claro: el de transgredir el quinto mandamiento. Cuando las necesidades de un padre pedían ayuda, ellos alegaban que habían dedicado al templo todo lo que podían prescindir, aunque no se desprendieran de ello, y por tanto sus padres no debían esperar nada de ellos. Esto era hacer nulo el mandamiento de Dios.
La condena de los hipócritas queda en pocas palabras: «En vano me honran.» No agradará a Dios ni aprovechará a ellos mismos; confían en vanidad, y vanidad será su recompensa.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 15:1-9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.