Breves pensamientos para los seguidores de Jesús

Las últimas palabras del Salvador

Las postreras declaraciones de Cristo, desde su ministerio público hasta la cruz y su ascensión, merecen ser guardadas para siempre en el corazón.

"¡Y seguramente yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo!" Mateo 28:20

Estas son algunas de las últimas palabras que el Salvador pronunció antes de ascender a su gloria. A todas sus declaraciones pertenece un interés especial; pero esto es particularmente cierto respecto de sus últimas palabras. Hay varios aspectos en los que pueden considerarse esas declaraciones, cada uno de los cuales merece nuestra atenta consideración.

En primer lugar, estuvieron las últimas palabras de su ministerio público. Él anduvo predicando el evangelio del reino, y su doctrina caía como la lluvia y se destilaba como el rocío temprano. Pero su ministerio solo se prolongó por un breve período; llegó el momento de dirigirse al pueblo por última vez; y es probable que las siguientes fueran las palabras con las cuales lo hizo: "¡Oh Jerusalén, Jerusalén, tú que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que no me veréis más, hasta que digáis: '¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!'"

Pero frecuentemente se dirigió a sus discípulos después de esto. Tenía ahora más tiempo para dedicarles, a fin de preparar sus mentes para su partida y consolarlos ante la pérdida que estaban a punto de sufrir. Muchas dulces temporadas se pasaron así, especialmente aquella en el aposento alto, donde libremente reveló sus pensamientos y sentimientos, y los instruyó con acentos de conmovedora ternura y amor. Pero estando próxima la hora de su partida, estos santos ejercicios debían llegar a su fin, y su exhortación final fue: "Os he dicho todo esto para que en mí tengáis paz. Aquí en el mundo tendréis muchas tribulaciones y tristezas. Pero confiad, porque yo he vencido al mundo." Se hizo alguna observación ocasional, es cierto, de camino a Getsemaní, e incluso en el huerto se pronunciaron algunas frases; pero lo que pudiera llamarse sus alocuciones más formales y continuadas terminaron con estas dulces y reconfortantes palabras.

¿Y adónde somos conducidos ahora? Es al "lugar que se llama Calvario." La tragedia está a punto de cerrarse, y el telón de caer. Pero antes de morir, aquellos labios en los que fue derramada tan incomparable gracia, se abren de nuevo. Pongámonos junto a su cruz para captar sus acentos moribundos. Habló mientras estaba suspendido en el árbol maldito no menos de siete veces; pero sus últimas palabras fueron: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" y habiendo dicho esto, entregó su espíritu.

Aquí, en circunstancias ordinarias, tendríamos que despedirnos por última vez y decir nuestro último adiós. Pero su nombre es llamado Admirable; y como es su nombre, así es Él. La muerte había triunfado, pero el triunfo es solo temporal. Jesús revive de nuevo, y es declarado Hijo de Dios con poder, según el espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos. Pero aunque ha aparecido de nuevo en la tierra, es solo por un poco de tiempo. Ha de ser llevado al cielo, donde se sentará en estado real, en suprema potestad y gloria, a la diestra de la Majestad en lo alto. Por fin llega la hora señalada. Pero antes de subir a su carruaje, tiene todavía algo que decir; y esta fue una de sus declaraciones finales: "Ciertamente, yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo."

De los discípulos se dice: "Y se acordaron de sus palabras." ¡Oh, cuán dignas de ser recordadas son ellas! Sus palabras de promesa y de graciosa invitación, de fiel consejo y solemne advertencia, ¡cuán dignas son de ser guardadas en perpetuo recuerdo! Ojalá yo me ocupe con frecuencia en recordar sus palabras a la mente y meditarlas, como María, en mi corazón. Y mientras medito en todo lo que Él dijo, no permitas que olvide sus últimas palabras.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Last Sayings of the Savior!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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