¿Debemos tomar esto literalmente? Algunos lo han entendido así. No, dicen otros — Él quería enseñarnos a realizar servicios humildes los unos por los otros. Sí; pero ¿qué clase de servicio? ¿Qué significó el lavamiento de los pies de sus discípulos por parte de Cristo? Fue más que un pequeño acto de servicio humilde; les enseñó que Él limpiaría así sus almas de las faltas y los defectos de carácter que quedaran, y de las manchas adquiridas en el mundo al pasar por él.
Nuestro servicio mutuo ha de ser de la misma clase. Hemos de acercarnos los unos a los otros con palangana y toalla. Hemos de ayudarnos a ser cristianos limpios. Hemos de buscar la santificación, la purificación y la edificación en el carácter de todos nuestros hermanos discípulos. Por supuesto, no podemos lavar los pecados — solo Cristo puede hacerlo; pero sí podemos hacer algo para hacer a otros más puros y más santos. Podemos tratar de llevar a Cristo para salvación a quienes aún no son salvos; luego podemos amonestar a otros con amor, y hablarles de sus faltas, procurando la remoción de esas faltas y defectos.
Esto requiere mucha gracia y gran sabiduría; necesitamos humildad de corazón y ternura de afecto — para cumplir un deber tan delicado. De manera especial, debemos estar limpios nosotros mismos — si deseamos buscar la limpieza de otros. ¿Qué tal si nuestras propias manos, con las cuales quisiéramos lavar los pies de otros discípulos, no están limpias — sino que ellas mismas están cubiertas de pecado? En lugar de limpiar las vidas que tocamos — entonces dejaremos sobre ellas sucias manchas. Así que debemos asegurarnos de que nuestras propias manos hayan sido lavadas en la sangre de Cristo — antes de emprender el lavar los pies de otros. Luego debemos estar dispuestos a someter nuestros propios pies al agua. El lavamiento ha de ir por todas partes; hemos de lavarnos los pies los unos a los otros. El secreto de todo — debe ser un amor genuino por los demás.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Washing Other's Feet
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.