La soledad endulzada

Libres del mundo por una doble crucifixión

Anhelo que el mundo me sea crucificado y yo a él. Esta doble crucifixión rompe todo vínculo con lo terrenal y ennoblece el alma, volviendo viles sus placeres y preciosas las cosas divinas para la eternidad.

Hay una crucifixión recíproca que debo desear y buscar. Primero, que el mundo me sea crucificado. Y segundo, que yo le sea crucificado al mundo. Esta es una noble figura que representa la plena y libre liberación del cristiano respecto del mundo.

Es posible romper la conexión y cortar los lazos entre dos personas de la más estrecha amistad, comunidad de sentimientos y unidad de interés, de manera que una sola sea crucificada; pues la otra puede conservar afectos y sentimientos hacia el compañero despedazado, aunque en otro tiempo amable. Pero cuando ambos son crucificados, todos los vínculos se rompen y todas las ataduras quedan eternamente disueltas.

Cuando una persona se vuelve nociva para la sociedad, enemiga del común y rebelde contra la autoridad justa, merece una muerte tan ignominiosa como la crucifixión. Pues bien, el mundo es enemigo de la vida divina, nocivo para el bienestar de mi alma y rebelde contra la autoridad del cielo. Por tanto, debo buscar con empeño que sea crucificado a mis afectos, y mis afectos a él.

Cuando alguien es crucificado, sus amigos no han de esperar ningún favor de él, y sus enemigos no han de temer ningún daño de su mano. Así, si el mundo me es crucificado, no cortejaré sus sonrisas ni temeré sus ceños. No esperaré nada, y jamás seré defraudado. No temeré nada, y jamás estaré en peligro.

Quien quiera ganar el cielo debe crucificar el mundo. Pues mientras el mundo viva en los afectos, siempre se interpondrá entre el alma y el cielo. ¡Y qué montaña tan formidable, qué ascenso tan empinado es este! La triste experiencia de miles desdichados lo puede decir, que jamás lograron escalar el globo terrestre hasta la patria celestial. Mas, embriagados de placeres, ahogados de cuidados y aplastados por la masa ponderosa, se hunden en la perdición sin fin.

De nuevo, así como un hombre crucificado, cuyas extremidades están atravesadas, su cuerpo cubierto de sangre y su rostro desfigurado por la muerte, es un espectáculo conmovedor para todo espectador sensible; así el mundo, crucificado al alma creyente, aparecerá vano y vacío, vil y abominable, y detestable para los tiernos abrazos del afecto mental.

Y así como un cadáver pronto se vuelve carroña fétida, así un mundo crucificado, en las narices del alma renovada, no puede exhalar sino un olor vil. Todos sus placeres perecederos, que son perfumes preciosos para las mentes carnales, serán para las almas piadosas como tumbas abiertas.

Finalmente, seré inmensamente ganancioso con esta doble crucifixión; pues así como nadie atesora cráneos humanos, huesos y cadáveres putrefactos como tesoro, así el mundo así crucificado, con todas sus vanidades, será el objeto de mi más profundo desprecio y horror. ¡Mientras que las cosas espirituales, celestiales y divinas se repartirán todo mi aprecio y enriquecerán mi alma para la eternidad misma!

Fuente y atribución

Autor original: James Meikle

Título original: CRUCIFIXION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.

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