Una razón por la que Ester estaba en el palacio como reina en ese tiempo era precisamente esa misión: salvar a su pueblo intercediendo por él. No estaba allí por accidente. Conocemos las providencias singulares por las cuales llegó a su situación.
Vivimos bajo la misma providencia, y nada es accidental en ninguna de las circunstancias de nuestra vida. Si somos fieles a Dios, cumpliendo su voluntad día tras día, siempre estamos en el lugar donde él quiere que estemos; y dondequiera que nos hallemos, él tiene algo para que hagamos allí. Cada día Dios fija nuestra tarea. Cuando nos encontremos ante alguna necesidad o tristeza humana, deberíamos decir: "Tal vez Dios me ha enviado aquí justamente ahora para llevar alivio, ayuda o consuelo." A veces nos asombramos ante los caminos extraños de la providencia, que nos llevan a tal lugar o tal circunstancia; ¿no hay una llave para ese misterio?
Ciertamente fue una providencia extraña la que condujo a Ester, la joven y sencilla doncella judía, al palacio del gran Jerjes para ser su reina; pero había un propósito divino en ello. Fue enviada allí porque se la necesitaría allí más adelante. Del mismo modo, cuando Dios, por alguna providencia singular, nos lleva a circunstancias o asociaciones peculiares, es porque en algún momento se nos necesitará allí. Cuidemos de hacer siempre la obra que encontremos allí para hacer.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.