Venimos, reconociendo, que es por las misericordias del Señor que no somos consumidos. No somos nada y nada tenemos. Por naturaleza y por obras malas, no podríamos esperar sino indignación e ira, tribulación y angustia. Cada día es testigo contra nosotros. Confesamos nuestra propensión a apartarnos de Ti, el Dios vivo. Confesamos nuestra reluctancia a rendirte el tributo de nuestra homenaje y amor indivisos. Señor, traemos nuestros pecados y los ponemos sobre Él, quien, como nuestra Garante-Sustituto, fue herido por nuestras transgresiones, y molido por nuestras iniquidades. Llevamos nuestra debilidad a Su fuerza todopoderosa. Llevamos nuestra insuficiencia, para que recibamos de Él la prometida "toda suficiencia en todas las cosas". Nos regocijamos, Salvador bendito, al pensar en Ti, como simpatizando con nosotros en todas nuestras pruebas, perplejidades y tentaciones; guardándonos como a la niña de Tu ojo, y sintiendo lo que se hace a Tu pueblo como si fuera hecho a Ti mismo.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.