"Vinieron a Él unos hombres, trayendo a un paralítico, cargado por cuatro de ellos." Marcos 2:3
"Ningún hombre puede salvar el alma de su hermano, ni pagar la deuda de su hermano." Sin embargo, yo puedo ayudar a mi hermano a llegar a Aquel que bendecirá su alma y le perdonará toda su deuda.
Mis oraciones pueden hacerlo. Sea yo individual y específico, así como amoroso y perseverante, en mis peticiones por otros. Permítaseme que esta alma y aquella otra sean señaladas por mí, nombradas y consideradas, y llevadas en los brazos de la súplica a los pies de Jesús, y depositadas allí. Olvido y omito el elemento de intercesión con demasiada frecuencia.
Mis palabras pueden hacerlo. Este mismo día, al moverme entre mis semejantes, puedo tener la oportunidad de hablar a un vecino en nombre de Cristo, de manera sencilla, natural, tierna — a algún pecador, o algún sufriente, o algún cansado luchador con fuerte tentación, o algún corazón cristiano lleno de dudas. Espero que ninguna cobardía ni orgullo me cierren entonces los labios.
Mi vida puede hacerlo. Una vida que evidentemente Él ha vivificado, elevado, transfigurado. Una vida que declara su omnipotencia y su gracia. Una vida que resplandece con su belleza e inspirada por su Espíritu. Una vida que invita a los hombres, de manera atrayente e irresistible, a acercarse a Él.
Así, como los cuatro buenos amigos en Galilea hace tiempo, me es posible levantar y llevar a algún enfermo y necesitado a la presencia del Señor. Y una vez que está allí, el bendito fin se alcanza. Jesús hará lo demás.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Mark 2:3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.