Mañana y noche

Llorando al Salvador: mis pecados lo llevaron a la cruz

Spurgeon contempla a las mujeres que lloraban camino del Calvario y halla un motivo más profundo de dolor: nuestros propios pecados clavaron al Salvador en la cruz.

En medio de la turba que acosaba al Redentor camino a su perdición, había algunas almas piadosas cuya amarga angustia hallaba desahogo en lamentos y plañas—¡música digna de acompañar aquella marcha de dolor!

Cuando mi alma puede, en la imaginación, ver al Salvador llevando su cruz al Calvario, se une a las piadosas mujeres y llora con ellas; pues, en verdad, hay verdadero motivo de aflicción—un motivo más profundo del que aquellas mujeres que lloraban pensaban. Lamentaban...

la inocencia—maltratada,

la bondad—perseguida,

el amor—sangrando,

la mansedumbre—muriendo.

Pero mi corazón tiene un motivo más profundo y amargo para lamentarse—¡MIS PECADOS fueron los azotes que laceraron aquellos benditos hombros, y coronaron aquella frente sangrante con espinas! Mis pecados clamaron: "¡Crucifícale! ¡Crucifícale!" y pusieron la cruz sobre sus bondadosos hombros. Que Él fuera llevado a morir es dolor suficiente para toda una eternidad—pero EL QUE YO HAYA SIDO SU ASESINO—es un dolor mayor, infinitamente mayor, del que una pobre fuente de lágrimas pueda expresar. Aquellas mujeres que le amaban y lloraban—no podrían tener mayores razones para el amor y el dolor—¡de las que tiene mi corazón!

La viuda de Naín vio a su hijo restituido—¡pero yo mismo he sido levantado a novedad de vida! La suegra de Pedro fue sanada de la fiebre—¡pero yo mismo he sido sanado de la plaga del pecado! A María Magdalena le fueron echados fuera siete demonios—¡pero una legión entera de demonios fue echada fuera de mí! María y Marta fueron favorecidas con visitas de Jesús—¡pero Él mora conmigo! No voy a la zaga de estas santas mujeres en deuda con Jesús—que no les vaya a la zaga en gratitud ni en dolor.

"Amor y duelo el corazón partiendo,

con mis lágrimas sus pies lavaré;

constante aún en Él viviendo,

¡lloro por quien murió y me salvó!"

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 9 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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