Hay un cuadro que representa las escenas posteriores a aquel día de la crucifixión. Todo ha terminado. Las multitudes se han ido. El sol del atardecer brilla de nuevo sobre el Calvario. El cuerpo del Salvador ha sido llevado al sepulcro. La cruz ha sido desmontada y yace en el suelo. Un grupo de niños, luminosos con el resplandor de la inocencia infantil, conducidos al lugar por accidente o curiosidad, se inclinan sobre las huellas del terrible trabajo del día. Uno de los niños sostiene en su mano un clavo que poco antes había atravesado una mano o un pie del paciente Sufriente, y permanece inmóvil, horrorizado, mirándolo. Su corazón tierno se conmueve ante la obra terrible del pecado. En todos los rostros infantiles se dibuja la misma expresión de espanto.
Nadie con un corazón puro y tierno podrá mirar jamás la muerte de Cristo en la cruz con otros sentimientos que no sean asombro y horror ante la enormidad del pecado.
Fue el pecado el que clavó a Jesús en la cruz. Fue el pecado el que trenzó la corona de espinas para su frente. Decimos que los judíos crucificaron a Cristo; sí, pero NOSOTROS ayudamos a hacerlo. Nuestros pecados clavaron los clavos.
¿Quieres ver qué es el pecado? Ponte junto a la cruz y contempla su obra terrible, allí en la muerte del Redentor. ¡Mira lo que le costó al Cordero de Dios quitar el pecado!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - April 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.