"No debáis nada a nadie, excepto el amaros unos a otros" Romanos 13:8
¿Qué le debo a mi prójimo? ¿Cuáles son sus derechos y exigencias, de los cuales jamás debo ser olvidadizo?
Ciertamente le debo la verdad. En su trato debo estar libre de todo motivo oculto, toda reserva, toda exageración, toda mentira, sean negras o blancas. Siempre debería hablar con honestidad y rectitud con mi amigo — como desearía que él hablara conmigo.
Le debo también la amabilidad. Si he de enojarme a veces, jamás debería dejar que el sol se ponga sobre mi ira. No debería abrigar resentimientos agrios y sombríos. No, no; en su hora de necesidad, debería apresurarme a animar y consolar su espíritu quebrantado y el corazón herido.
Y le debo ayuda. Mi compasión no debe ser un hermoso sentimiento solamente, una emoción ociosa de mi alma. Debe ir más allá de tiernas frases y miradas compasivas y las "gotas de cálidas lágrimas". Debo trabajar y dar, servir y sacrificarme.
Entonces, ciertamente también le debo inspiración. Por causa de él, así como por la mía — todo lo que desmoraliza y destruye debe estar lejos de mis palabras y de mi conducta. Debo ser de mente noble y santo. Él debe recibir de mí aquello que eleva — y nunca aquello que degrada.
Sobre todo, le debo amor semejante al de Dios — nada menos que esto, nada más pobre que esto. He de ser amable, tierno de corazón y perdonador, dice Pablo, así como Dios en Cristo me perdonó. He de parecerme a aquel magnífico, sublime y celestial Modelo de amor. "Como yo os he amado, así debéis amaros unos a otros." Juan 13:34
Mi prójimo me plantea grandes exigencias — que yo tenga la gracia cotidiana para satisfacerlas.
"Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos." Mateo 7:12
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Romans 13:8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.