"Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo." Gálatas 6:14
Hay suficiente en un Cristo que sufre para llenarnos y satisfacernos por completo. Él tiene en sí el mayor valor y la mayor riqueza. Así como el valor de muchas piezas de plata se halla reunido en una sola pieza de oro, así también todas las pequeñas excelencias que están esparcidas por las criaturas se hallan en un Cristo que sangra y muere. Sí, todo el volumen de perfecciones que se extiende por el cielo y la tierra está resumido en Él, que sufrió sobre la cruz. Nadie puede exagerar al hablar de las glorias de Cristo. Ciertamente, es tan fácil encerrar el mar en una concha como relatar plenamente las excelencias trascendentes de un Cristo que sufre.
¡Oh, señores! Hay en un Jesús crucificado algo proporcionado a todas las angustias, necesidades, carencias y deseos de su pobre pueblo. Él es pan para nutrirlos, vestido para cubrirlos y adornarlos, médico para sanarlos, consejero para aconsejarlos, capitán para defenderlos, príncipe para gobernarlos, profeta para enseñarlos, sacerdote para hacer expiación por ellos; esposo para protegerlos, padre para proveerlos, hermano para socorrerlos, fundamento para sostenerlos, cabeza para guiarlos, tesoro para enriquecerlos, sol para iluminarlos y fuente para limpiarlos.
¿Qué más puede desear cualquier cristiano para satisfacerlo y salvarlo, y para hacerlo santo y dichoso en el tiempo y en la eternidad?
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Brooks
Título original: What more can any Christian desire?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Brooks, publicado originalmente en Grace Gems.