Los ángeles son los asistentes invisibles del pueblo de Dios; nos llevan en sus manos, para que nuestro pie no tropiece contra alguna piedra. La lealtad a su Señor les lleva a interesarse profundamente por los hijos de su amor; se regocijan por el retorno del pródigo a la casa del padre aquí abajo, y dan la bienvenida a la llegada del creyente al palacio del Rey allá arriba. En tiempos antiguos, los hijos de Dios gozaron de su aparición visible; y hoy día, aunque no los veamos, ministran a los herederos de la salvación. Los serafines vuelan aún con carbones encendidos del altar, para tocar los labios de los hombres sumamente amados por Dios.
Si nuestros ojos pudieran abrirse, veríamos caballos de fuego y carros de fuego alrededor de los siervos del Señor; porque hemos llegado a una compañía innumerable de ángeles, que son todos guardianes y protectores de la simiente real.
¿A quién debemos todo esto? Sea el Señor Jesucristo para siempre entrañable para nosotros, pues por medio de Él somos hechos sentar en lugares celestiales, muy por encima de principados y potestades. Es Él cuyo campamento está alrededor de los que le temen; Él es el verdadero Miguel cuyo pie está sobre el dragón. ¡Todo honor a ti, Jesús! Ángel de la presencia de Jehová, a ti esta familia ofrece sus votos de la mañana.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: October 3 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.