Los «brazos eternos» del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, el divino Jehová, están «debajo» de cada uno de sus hijos, y estando debajo de ellos, no pueden caer a través de ellos ni fuera de ellos; sino que son llevados, sostenidos y conducidos por ellos hasta el gozo eterno del Dios trino. Ahora bien, si estos «brazos eternos» no estuvieran debajo de un hombre, tan engañoso es su corazón, tan mala es su naturaleza corrupta, tantas estratagemas tiende Satanás a sus pies y tantos peligros cercan cada paso, que sin duda perecería.
Pero lo que necesitamos es sentir que esos brazos están debajo de nosotros. ¿De qué nos sirve la doctrina? La doctrina de que los «brazos eternos» están debajo no saciará nuestra alma si sentimos que nos hundimos brazas. Si seguimos hundiéndonos y tememos a veces hundirnos al fin en el infierno, la mera doctrina no nos satisface; necesitamos sentirlos debajo, de modo que podamos descansar en ellos y gozar un sostén bendito. ¡Con cuánta seguridad descansa el niño en brazos de su madre mientras siente que la sostiene! Pero si la madre retira el brazo, el niño se asusta y llora; mientras siente la presión de los brazos maternos, duerme tranquilo y seguro. Así con las almas vivas: si no pueden hallar los «brazos eternos» debajo, no pueden reposar en la mera doctrina del sostenimiento de la Iglesia; pero cuando sienten un sostén dado, cuando en la angustia, la aflicción, el dolor o la tentación hay un apoyarse sensible en los brazos eternos y un apoyo sentido comunicado por ellos, entonces descansan tranquila y contentamente en ellos.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.