«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos.» Apocalipsis 20:4
Hay cuatro estados de la naturaleza humana.
Está el estado de Inocencia en el Paraíso, cuando el hombre estaba rodeado únicamente por lo puro y lo dulce, y cuando él mismo estaba en absoluta sintonía con su magnífico y atrayente entorno. Pero esa edad de oro queda muy detrás de mí, en el lejano pasado. Apenas la recuerdo: he recorrido tantas etapas obstinadas y fatigosas desde mi primer amor.
Está el estado de Pecado y Miseria. Hoy me imagino libre, pero yo mismo me he ceñido los hierros en tobillos y muñecas; soy un esclavo que debiera haber sido un príncipe. ¿No he adorado a la bestia y a su imagen? ¿No he recibido su marca en mi frente y en mi mano?
Sí; pero está el estado de Regeneración y Renovación. He nacido de nuevo por una majestad y gracia divinas. He sido sacado del viejo Cieno de Desesperanza. Uno solo es ahora mi Maestro, Cristo mismo. Y, sin embargo, mi nueva vida está entretanto sujeta a muchas fluctuaciones. Aún aguardo algo mejor, como los hombres del gélido mundo ártico que vislumbran una luz sobre el horizonte, y esperan y anhelan el advenimiento del verano y del sol.
Así, finalmente, está el estado de Perfección en el Cielo. Vi tronos, y se sentaron sobre ellos. Sobre estos la segunda muerte no tiene poder, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo. Al fin, mi naturaleza es del todo santa y obediente y consagrada y verdadera. Al fin, excluiré el mal, y practicaré sólo la santidad y la pureza.
¡Dios me lleve a la edad de oro que está delante, mejor aún que la edad de oro que quedó atrás!
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Revelation 20:4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.