Una vida que resplandece

Los deseos que nunca se apagan

Las sed del alma que busca saciarse en los manantiales del mundo termina en deseos insatisfechos; solo Cristo ofrece el agua que calma la sed para siempre.

"La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla." Juan 4:15

Se dice que existe una planta extraña en Sudamérica que encuentra un lugar húmedo, envía sus raíces hacia abajo y se vuelve verde por un tiempo, hasta que el lugar se seca; entonces se repliega, se enrolla y es arrastrada por el viento hasta llegar a otro lugar húmedo, donde repite el mismo proceso. Así continúa la planta, deteniéndose dondequiera que encuentra un poco de agua, hasta que el sitio se seca; y al final, después de todos sus vagabundeos, no es más que un manojo de raíces y hojas secas.

Lo mismo ocurre con aquellos que beben solo de los manantiales de este mundo. Beben y vuelven a tener sed, y van de manantial en manantial, arrastrados por los vientos de la pasión y el deseo, y al final sus almas no son más que manojos de deseos insatisfechos y sedes ardientes. Debemos encontrar algo mejor que esto, o perecer para siempre.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: UNQUENCHED DESIRES

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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