«En el juego hay un encanto secreto. Un hombre jugará un poco y solo arriesgará una pequeña suma, pero pronto es atraído y cada vez más enredado. Así también, los hombres piensan que no es gran cosa pecar un poco, ¡y sin embargo ese poco conduce a más!»
La ilustración es sumamente contundente. Muchas personas han apostado un dólar en la mesa de juego al pasar por la sala, y desde ese momento su ruina quedó sellada. Se les verá día tras día apostando sus centenares, ¡hasta que la última y fatal tirada de los dados los deja sin un centavo! ¡Son los esclavos voluntarios y abyectos de lo que se llama diversión!
Así comienza el pecado con pequeñas cosas, y se desliza hacia faltas más graves, hasta que el pecador queda hechizado y se halla esclavizado por la necedad, sin capacidad para abandonarla.
Sea nuestro dar lugar al diablo. Que no tenga un sitio donde instalar su encanto y obrar sus artes diabólicas.
Si nunca arriesgamos un céntimo en la mesa de Satanás, ¡nunca seremos empobrecidos por sus astutas artimañas!
Si no se le permite tejer una telaraña a nuestro alrededor, ¡nunca podrá sujetarnos con las cuerdas de iniquidad!
Si nunca nos metemos en el pecado, ¡nunca nos ahogaremos en él!
¡Señor, líbranos hasta de la misma apariencia del mal!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: They are the willing, abject slaves of what is called amusement!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.