Esto es tan cierto de todos los manantiales de gozo de la tierra como lo fue del pozo de Jacob. Los hombres y las mujeres beben de ellos hoy, y encuentran una medida de satisfacción por un breve tiempo, pero muy pronto vuelven a tener la misma sed de antes.
El alma humana no puede ser saciada con ninguna de las cosas buenas de la tierra. Esto no es culpa de las cosas terrenales; son buenas y hermosas a su manera y en su lugar. Pero el alma es espiritual e inmortal, y no puede ser llenada con ningún bien que no sea también espiritual e inmortal.
El dinero, la fama y el poder nunca pueden ser alimento para un alma hecha a imagen divina; nada menos que Dios mismo puede responder a sus anhelos.
No podríamos hacer felices a los ángeles dándoles oro y diamantes, construyéndoles suntuosos palacios de mármol para habitar y poniéndoles coronas y vestiduras finas. ¡Cuánto menos podemos satisfacer nuestras propias almas con tales cosas! Los hombres intentan hacerlo, pero su sed solo se apaga por un momento, y muy pronto deben beber de nuevo. La gratificación solo intensifica el deseo.
Se dice que existe una extraña planta en América del Sur que encuentra un lugar húmedo y envía allí sus raíces. Luego se vuelve verde por un breve tiempo, hasta que el lugar se seca; entonces se recoge, se enrolla y es llevada por el viento hasta que llega a otro lugar húmedo, donde repite el mismo proceso. Así va avanzando la planta, deteniéndose dondequiera que encuentra un poco de agua, hasta que el sitio se seca. Al final, después de todos sus vagabundeos, no es más que un manojo de raíces y hojas secas.
Exactamente lo mismo ocurre con quienes beben solo de los manantiales de este mundo. Beben y luego vuelven a tener sed. Así van de manantial en manantial, impulsados por los vientos de la pasión y el deseo, y al fin sus almas no son más que manojos de deseos insatisfechos y sedes ardientes. ¡Debemos encontrar algo mejor que esto o perecer para siempre! "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed." Juan 4:13
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Earthly Joys
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.