La vida de Cristo para cada día

Los labradores rebeldes y la piedra rechazada

La parábola denuncia la ingratitud del hombre hacia Dios y muestra que Cristo, piedra desechada, será para los que le rechazan instrumento de justa destrucción.

En esta parábola se expone claramente la vil conducta de la nación judía. Cuando la conducta de los hombres hacia Dios se representa en parábolas, percibimos su ingratitud y traición con mayor claridad que antes. ¿Y por qué? Porque no hay ser cuyos derechos sean tan poco comprendidos por los hombres como los derechos de Dios.

Todos admitirán que el señor de la viña tenía derecho a demandar una parte de sus frutos como renta de los labradores. Pero Dios tiene derecho a toda nuestra obediencia y a todo nuestro amor. A él le debemos cuanto disfrutamos o podemos disfrutar; incluso la misma capacidad de gozar procede de él. Pero ¿cómo se comportan los hombres para con él? Del mismo modo que aquellos labradores para con su señor: no solo se niegan a obedecer a Dios, sino que se enojan con quienes reprenden su desobediencia. Como aquellos labradores, los hombres inconversos se endurecen en el pecado, pues cada pecado cometido y no arrepentido prepara la comisión de uno mayor.

Cuando el Salvador hubo concluido la parábola, declaró el castigo que el señor infligiría a los labradores: «Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros». Esta profecía fue dada como advertencia a los judíos, que habían perseguido a los profetas y ahora maquinaban la muerte del Hijo de Dios. El pueblo comprendió que la advertencia se aplicaba a ellos mismos y exclamó: «¡Dios nos libre!». Si hubieran tenido el mismo afán de evitar el pecado que de evitar el sufrimiento, habrían escapado de ambos.

Cambiando luego la figura de una viña a un edificio, aludió al pasaje del Salmo 118: «La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo». Grande fue la necedad de los edificadores que desconocían el valor de la piedra más fina, firme y preciosa jamás cortada de una cantera; y grande sería su castigo. Aquel que pudo ser apoyo y defensa se convertirá, si nos negamos a creer en él, en instrumento de nuestra destrucción. Si edificamos sobre él todas nuestras esperanzas para la eternidad, no nos fallará; pero si le despreciamos, nos quebrará bajo el peso de su justa indignación.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: The parable of the rebellious husbandmen in the vineyard

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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