Mañana y noche

Los lazos de amor que nos acercan a Dios

El Padre nos atrae con lazos de amor a fe, comunión e intimidad; cuando nos resistimos, la aflicción viene a conducirnos más cerca de Él.

Nuestro Padre celestial nos atrae con frecuencia con los lazos del amor; pero, ¡ay!, ¡cuán remisos somos para correr hacia Él! ¡Con cuánta lentitud respondemos a sus suaves impulsos! Nos atrae a ejercitar una fe más sencilla en Él; pero aún no hemos alcanzado la confianza de Abraham; no dejamos nuestros cuidados mundanos en Dios, sino que, como Marta, nos recargamos con mucho servicio. Nuestra fe mezquina trae flaqueza a nuestras almas; no abrimos bien la boca, aunque Dios ha prometido llenarla.

¿No nos atrae esta noche a confiar en Él? ¿No podemos oírle decir: «Ven, hijo mío, y confía en Mí. El velo está rasgado; entra en mi presencia y acércate con denuedo al trono de mi gracia. Soy digno de tu más plena confianza; echa sobre mí tus cuidados! Sacúdete del polvo de tus preocupaciones y ponte tus hermosos vestidos de gozo»? Pero, ¡ay!, aunque somos llamados con tonos de amor al ejercicio bendito de esta gracia consoladora, no queremos venir.

En otra ocasión nos atrae a una comunión más estrecha con Él. Hemos estado sentados en el umbral de la casa de Dios, y Él nos invita a entrar en el salón del banquete y a cenar con Él, pero declinamos el honor. Hay aposentos secretos que aún no se nos han abierto; Jesús nos invita a entrar en ellos, pero nos retraemos. ¡Vergüenza de nuestros corazones fríos! Somos solo pobres amantes de nuestro dulce Señor Jesús, indignos de ser sus siervos, y mucho menos de ser su esposa; y, sin embargo, nos ha ensalzado hasta hacernos hueso de su hueso y carne de su carne, casados con Él por un pacto de matrimonio glorioso. ¡Aquí está el amor! Pero es un amor que no admite negativa.

Si no obedecemos los suaves atraimientos de su amor, Él enviará aflicción para conducirnos a una intimidad más estrecha con Él. Tenernos más cerca, nos tendrá. ¡Qué hijos tan necios somos al rechazar aquellos lazos de amor y traer así sobre nuestras espaldas ese azote de cordeles que Jesús sabe usar!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 20 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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