Muerte y juicio

Los libros del juicio: memoria, conciencia y vida

En el gran día serán abiertos además el libro de la memoria de Dios, el libro de la conciencia y el libro de la vida, donde están escritos los nombres de los redimidos; y el Rey pronunciará su sentencia sobre las naciones reunidas.

Además de estos, será abierto el libro de la MEMORIA de Dios. Dios, que conoce todas nuestras acciones y todos nuestros pensamientos secretos, los registra en su libro. Nada de lo que hace el hombre, sea bueno o malo, queda olvidado; pues está escrito que "él traerá a juicio toda cosa oculta," y que "de toda palabra ociosa que hablen los hombres, darán cuenta."

En perfecta conformidad con este, estará el libro de la CONCIENCIA, que también será abierto. O, en palabras más claras, cada hombre quedará convicto en su propia conciencia de que es culpable de toda acusación que la ley traiga contra él.

En la actualidad los pecadores prestan poca atención a sus pecados; y si sienten un poco de remordimiento de conciencia, pronto lo olvidan — pero en el gran día, todos sus pecados se precipitarán sobre la memoria. La conciencia servirá en lugar de mil testigos; y, como dice la Escritura, "toda boca será cerrada, y todo el mundo será hallado culpable delante de Dios!"

Pero, bendito sea Dios, será abierto un libro más, y ese es el libro de la VIDA, que contiene la lista de todos los nombres del pueblo de Dios — aun de aquellos que fueron elegidos por el Padre para salvación; redimidos por la sangre de Cristo; y que fueron llamados, renovados y santificados por el Espíritu Santo. Allí serán hallados los nombres de aquellas personas que fueron convencidas de su pecado y de su miseria, humilladas a causa de sus abominaciones, y que, siendo iluminadas en el conocimiento de Cristo, acudieron a él por una fe preciosa, para vida y salvación; y que probaron la verdad de su fe por la santidad de sus vidas y de su conversación.

Oíd ahora, de la palabra de Dios, cuáles serán las sentencias pronunciadas sobre el mundo congregado, en aquel momento solemne. Cuando un pobre criminal es juzgado por su vida en los tribunales, ¡qué momento tan solemne es aquel en que, exigido el silencio por un oficial del tribunal, toda voz enmudece y toda mirada se fija en el juez! Así, cada uno de nosotros llegará a ser entonces, no espectador del juicio de otro, sino expectante de su propia sentencia — ¡esa sentencia que fijará, sin posibilidad de alteración, nuestro eterno estado feliz — o nuestro eterno y miserable destino!

¡Ahora, escuchad! "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: 'Venid, benditos de mi Padre; tomad vuestra herencia, el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, necesité ropa y me vestisteis, estuve enfermo y me cuidasteis, estuve en la cárcel y me visitasteis.'" Mateo 25:34-36

Fuente y atribución

Autor original: George Burder

Título original: Death and Judgment — parte 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Burder, publicado originalmente en Grace Gems.

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