Mañana y noche

Los lobos nocturnos que acechan al rebaño de Cristo

Los lobos de la noche representan las dudas, los demonios y los falsos maestros que atacan al cristiano en la oscuridad del alma; el Gran Pastor los ha de abatir.

Mientras preparaba el presente volumen, esta expresión particular reaparecía tan a menudo que, para librarla de su constante importunidad, decidí dedicarle una página. El lobo nocturno, enfurecido por un día de hambre, era más feroz y voraz que lo habría sido por la mañana. ¿No podría la furiosa criatura representar nuestras dudas y temores tras un día de distracción mental, de pérdidas en los negocios, y acaso de burlas poco generosas de nuestros semejantes? ¡Cómo aullan nuestros pensamientos en nuestros oídos: «¿Dónde está ahora tu Dios?». ¡Qué voraces y hambrientos son, devorando toda sugerencia de consuelo y quedando tan hambrientos como antes!

Gran Pastor, mata estos lobos nocturnos y manda a tus ovejas acostarse en verdes pastos, sin que las perturbe una incredulidad insaciable. ¡Cuán semejantes a lobos nocturnos son los demonios del infierno!, pues cuando el rebaño de Cristo está en un día nublado y oscuro, y su sol parece ponerse, se apresuran a desgarrar y devorar. Apenas atacan al cristiano a la luz del día de la fe, pero en la penumbra del conflicto del alma caen sobre él. Oh Tú que diste tu vida por las ovejas, presérvalas de los colmillos del lobo.

Los falsos maestros que con astucia e industria cazan la vida preciosa, devorando a los hombres con sus falsedades, son tan peligrosos y detestables como lobos nocturnos. La oscuridad es su elemento, el engaño es su carácter, la destrucción es su fin. Estamos más en peligro de ellos cuando se visten con la piel de oveja. Bienaventurado el que es guardado de ellos, porque miles son presa de lobos feroces que entran dentro del redil de la iglesia. ¡Qué maravilla de gracia es cuando los feroces perseguidores se convierten!, pues entonces el lobo habita con el cordero, y hombres de disposiciones crueles e ingobernables se vuelven mansos y enseñables. Oh Señor, convierte a muchos de tales, porque por tales oraremos esta noche.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 10 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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