El pecado de nuestra naturaleza caída es una cosa muy misteriosa. Leemos del misterio de la iniquidad así como del misterio de la piedad; y aquél tiene larguras, profundidades y anchuras así como éste: profundidades que ninguna plomada humana ha sondeado jamás, y larguras que ninguna cuerda de medir mortal ha medido todavía. Así, el modo en que el pecado a veces parece dormir y otras despierta con renovadas fuerzas; su naturaleza activa, irritable, impaciente e inquieta; las muchas formas y colores que reviste; los rincones en que se oculta; su engaño, hipocresía, astucia, persuasión, egoísmo intenso, desenfreno absoluto, locura desesperada e insaciable codicia, son secretos, secretos dolorosos, que solo se aprenden por amarga experiencia.
En el conocimiento espiritual de estos dos misterios, el misterio del pecado y el misterio de la salvación, consiste toda verdadera religión. En la escuela de la experiencia somos guardados, día tras día, aprendiendo y olvidando estas dos lecciones, sin poder llegar a comprenderlas del todo y, con todo, insatisfechos si no las conocemos; persiguiendo el acquaintamiento con ellas y descubriendo que, como el arcoíris, se alejan tanto más rápido cuanto más las perseguimos. Así comprobamos en nuestra propia alma aquellas celestiales contradicciones, aquellos divinos paradójicos: que cuanto más sabios nos volvemos, mayores necios somos (1 Corintios 3:18); cuanto más fuertes crecemos, más débiles somos (2 Corintios 12:9, 10); cuanto más poseemos, menos tenemos (2 Corintios 6:10); cuanto más completamente quebrados, más plenamente perdonados (Lucas 7:42); cuanto más perdidos, más perfectamente salvos; y cuando más semejantes a un niño, los mayores en el reino de los cielos (Mateo 18:4).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: October 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.