Porciones diarias

Los ojos de Dios que escudriñan hasta el pensamiento secreto

El cristiano aprende que nada escapa al ojo del Dios justo: todo pensamiento, propósito y deseo secretos los escudriña. Y al conocer su corazón se tiene por el peor de los pecadores.

El cristiano ha de probar que nada escapa al ojo de un Dios justo y santo; que Él pone al descubierto todo pensamiento secreto, escudriña todo propósito oculto y examina todo deseo y todo movimiento de la mente. Así descubre y saca a la luz todos los pecados secretos del corazón. Los hombres en general no hacen caso de los pecados del corazón; si pueden abstenerse de pecados manifiestos en la vida, de actos abiertos de inmoralidad, quedan satisfechos. Lo que pasa en las cámaras secretas de la imaginación ni lo ven ni lo sienten. No así el hijo de la gracia; él conoce la experiencia descrita en el Salmo 139. Lleva consigo la convicción secreta de que el ojo de Dios lee cada pensamiento. Cada movimiento interior de orgullo y justicia propia, de rebelión, descontento, mal humor, irritabilidad, lujuria y desenfreno, siente íntimamente que el ojo de Dios lo lee todo, lo marca todo, lo condena todo por su ley justa, y porque Él es tan intrínsecamente puro, lo aborrece y detesta todo.

Así comprueba, entre «todas las cosas» que son pesadas y medidas en el tribunal interior de la conciencia por el patrón infalible de la palabra de verdad, la luz de la enseñanza del Espíritu y los movimientos del temor piadoso, que es pecador delante de Dios, y de un tinte más profundo y un carmesí más encendido que cualquier otro transgresor, pues él ve y conoce su propio corazón, que nadie más puede ver ni conocer. Es consciente de que muchos pueden haber pecado más honda y groseramente en cuanto a actos externos; pero siente que nadie puede haber pecado interiormente de modo más foul y continuo que él; y esto le hace decir con Job: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto, me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza» (Job 42:5-6).

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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