Hay un hallar pastos en la providencia. Dulce y sano pasto es este: contemplar los tratos providenciales del Señor con nosotros extendidos a lo largo de una larga serie de años. Es ver la mano providencial del Señor lo que hace dulces las mercedes temporales más comunes. Cada bocado de hierba o haz de heno que podemos creer provisto especialmente para nosotros por la mano de aquel buen Pastor se vuelve así doblemente dulce.
¡Pero oh, qué pastos en la gracia ha provisto Dios para sus ovejas hambrientas! Mira las promesas y declaraciones, las sagradas verdades y celestiales consolaciones esparcidas por las Escrituras de verdad.
Pero de todo pasto espiritual así provisto para el rebaño, el principal es la carne y la sangre del Señor Jesús. Esta es su propia declaración divina: «Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida». Y cada comunicación de gracia al alma de la plenitud de Cristo, cada promesa aplicada con poder divino al corazón, cada verdad que destila sabor celestial, cada temporada de aliento; en una palabra, cada parte de la palabra de Dios que el alma puede comer y alimentarse de ella es pasto espiritual. Así lo encontró el profeta antaño: «Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.