Mañana y noche

Los peligros ocultos de la vida cotidiana

Así como partir leña encierra riesgos, la vida más humilde esconde peligros espirituales; solo el amparo del Señor puede guardarnos seguros.

Los opresores pueden aprovecharse de los hombres pobres y necesitados con la misma facilidad con que pueden partir leños, pero más les vale tener cuidado, porque es un oficio peligroso: muchas veces una astilla del árbol ha matado al leñador. Jesús es perseguido en cada santo herido, y Él es poderoso para vengar a sus amados. El éxito en pisotear a los pobres y necesitados es algo que debe hacernos temblar. Si no hay peligro para los perseguidores aquí, habrá gran peligro en lo por venir.

Partir madera es una tarea común y cotidiana, y sin embargo tiene sus peligros; así que, lector, hay peligros relacionados con tu vocación y tu vida diaria de los cuales te conviene estar al tanto. No nos referimos a riesgos por agua o campo, por enfermedad o muerte súbita, sino a peligros de índole espiritual. Tu ocupación puede ser tan humilde como partir leños, y con todo el diablo puede tentarte en ella. Puedes ser un criado doméstico, un jornalero del campo o un mecánico, y puedes estar resguardado de las tentaciones a los vicios más burdos, y, sin embargo, algún pecado secreto puede hacerte daño. Los que viven en casa y no se mezclan con el mundo áspero pueden, no obstante, estar en peligro por su mismo aislamiento.

En ninguna parte está seguro quien se cree seguro. La soberbia puede entrar en el corazón de un pobre; la avaricia puede reinar en el pecho de un humilde campesino; la impureza puede asomarse al hogar más tranquilo; ¡y la ira, la envidia y la malicia pueden insinuarse en la morada más rústica! Aun al pronunciar unas pocas palabras podemos pecar. Una pequeña compra en una tienda puede ser el primer eslabón de una cadena de tentaciones. La simple mirada por una ventana puede ser el comienzo del mal.

¡Oh Señor, qué expuestos estamos! ¿Cómo seremos guardados? Guardarnos a nosotros mismos es una obra demasiado difícil para nosotros; solo Tú mismo puedes preservarnos en semejante mundo de males. Extiende tus alas sobre nosotros, y nosotros, como polluelos, nos cobijaremos bajo ti, ¡y nos sentiremos seguros!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 17 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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