Ayuda para cada día

Los pequeños hábitos que forjan nuestras cadenas

Cualquier pecador construye con sus propias manos los muros que lo encierran y forja día a día las cadenas que pueden atarlo para siempre, comenzando en hilos casi invisibles.

Se cuenta que una de las grandes prisiones de este país fue construida por los propios presos. Ellos labraron las piedras y levantaron los muros que después los encerraron.

Es conocida también la leyenda del hombre a quien el diablo vino, ordenándole hacer una cadena de cierta longitud. Al volver en el tiempo convenido, le ordenó hacerla más larga y se fue. Cuando por fin estuvo terminada, él regresó y con ella ató al pobre hombre que había forjado sus eslabones por mandato suyo.

De la misma manera, los pecadores en todas partes están edificando sus propios muros de prisión y, con sus propias manos, forjando las cadenas que los atarán para siempre.

Necesitamos estar perpetuamente en guardia contra los pequeños pecados de pensamiento y de conducta, que crecen hasta convertirse en hábitos y en carácter. Al principio son meros hilos de telaraña, que al final se volverán fuertes cables si permitimos que se enlacen alrededor de nuestras almas.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Fashioning the chains to bind them forever!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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