¿Qué significa que seamos ciudadanos del cielo? Significa que estamos bajo el gobierno del cielo. Cristo, el rey del cielo, reina en nuestros corazones; nuestra oración diaria es: «Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo.» Las proclamaciones emitidas desde el trono de la gloria son libremente recibidas por nosotros; los decretos del Gran Rey los obedecemos con gusto.
Luego, como ciudadanos de la Nueva Jerusalén, compartimos los honores del cielo. La gloria que pertenece a los santos bienaventurados nos pertenece a nosotros, pues ya somos hijos de Dios, ya príncipes de la sangre imperial; ya vestimos el manto inmaculado de la justicia de Jesús; ya tenemos ángeles por servidores, santos por compañeros, a Cristo por Hermano, a Dios por Padre y una corona de inmortalidad por recompensa. Compartimos los honores de la ciudadanía, pues hemos llegado a la asamblea general e iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en los cielos.
Como ciudadanos, tenemos derechos comunes a toda la propiedad del cielo. Nuestras son sus puertas de perla y sus muros de crisolito; nuestra la luz azul de la ciudad que no necesita candelero ni luz del sol; nuestro el río del agua de la vida y los doce frutos que crecen en los árboles plantados en sus riberas; no hay nada en el cielo que no nos pertenezca. «Las cosas presentes o las venideras», ¡todo es nuestro!
También, como ciudadanos del cielo, gozamos sus deleites. ¿Se regocijan allí por los pecadores que se arrepienten, por los pródigos que han vuelto? También nosotros. ¿Cantan las glorias de la gracia triunfante? Lo mismo hacemos. ¿Echan sus coronas a los pies de Jesús? Tales honores como tenemos, también los echamos allí. ¿Se deleitan con su sonrisa? No es menos dulce para nosotros que habitamos abajo. ¿Miran hacia adelante, esperando su segundo advenimiento? Nosotros también miramos y anhelamos su gloriosa aparición. Si, pues, somos así ciudadanos del cielo, ¡que nuestra conducta y nuestras acciones sean consistentes con nuestra alta dignidad!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 10 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.