Las corrientes de agua viva que fluyen de Jerusalén no se secan con los ardores abrasadores del estío, ni se helaron con los vientos fríos del invierno tempestuoso. Regocíjate, alma mía, de que se te haya preservado para testificar de la fidelidad del Señor. Las estaciones cambian y tú cambias, pero tu Señor permanece siempre el mismo, y las corrientes de su amor son tan profundas, tan anchas y tan plenas como siempre.
Los ardores de las ocupaciones y las pruebas abrasadoras me hacen necesitar los efectos refrescantes del río de su gracia; puedo acudir al instante y beber hasta la saciedad de la fuente inagotable, pues en verano y en invierno derrama su torrente. Los manantiales de arriba nunca son escasos, y bendito sea el nombre del Señor, los manantiales de abajo tampoco pueden faltar. Elías vio secarse el Querit, pero Jehová siguió siendo el mismo Dios de la providencia. Job dijo que sus hermanos eran como arroyos engañosos, pero halló a su Dios como un río desbordado de consolación. El Nilo es la gran confianza de Egipto, pero sus crecidas son variables; nuestro Señor es siempre el mismo.
Desviando el curso del Éufrates, Ciro tomó la ciudad de Babilonia, pero ningún poder humano o infernal puede desviar la corriente de la gracia divina. Las huellas de ríos antiguos se han encontrado secas y desoladas, pero las corrientes que nacen en los montes de la soberanía divina y del amor infinito estarán siempre llenas hasta el borde. Las generaciones se desvanecen, pero el curso de la gracia es inalterable. El río de Dios puede cantar con mayor verdad que el arroyo del poema: "Los hombres pueden venir y los hombres pueden ir, pero yo sigo para siempre." ¡Cuán feliz eres, alma mía, de ser llevada junto a tales aguas tranquilas! No te desvíes jamás a otras corrientes, no sea que oigas el reproche del Señor: "¿Qué tienes que ver en el camino de Egipto, para beber del río turbio?"
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 1 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.