Flores de un jardín puritano

Luz clara, ojo agudo y corazón tierno

Así como el menor grano de verdad es verdad y debe estimarse más que las gemas raras, no debemos descuidar los menores mandamientos de Cristo, pues los pequeños descuidos engendran graves errores.

"Algunos dicen: 'los fundamentos son pocos; créelos y vive bien, y serás salvo'. Esto es como si un hombre al edificar se preocupara solo de poner un buen cimiento, y nada del techo, las ventanas o las paredes. Si un hombre le quitara el techo a tu casa, y te dijera que el cimiento y los contrafuertes principales están a salvo, no te alegrarías. ¿Por qué habrías de ser más descuidado en las cosas espirituales?"

La menor partícula de diamante es diamante; y el menor grano de verdad es verdad, y por lo tanto debe apreciarse más que las gemas más raras. Aquello que no es esencial para la salvación, puede sin embargo ser esencial para el consuelo, y necesario para nuestra completa madurez espiritual.

Nuestro Señor advierte a los que enseñan a los hombres que desprecien el menor de sus mandamientos, que ellos serán llamados los menores en el reino de los cielos. No corresponde a los siervos juguetear con los más pequeños mandamientos de un amo perfecto. ¿Cómo puede la iglesia llegar a ser alguna vez una casa perfecta de Dios, si una de las partes se deja fuera por nuestra negligencia? No, debemos recibir toda la verdad, para que seamos edificados "un templo santo en el Señor".

Graves errores han sido sugeridos y nutridos por lo que al principio parecía ser triviales apartamientos de la regla escritural. Por tanto, debemos prestar diligente atención incluso a los preceptos menores. Las generaciones futuras pueden tener que lamentar los desfalcamentos de hoy, a menos que seamos cuidadosos en hacer la edificación de la casa del Señor con fidelidad.

Señor, hazme vigilante en las cosas pequeñas, no sea que me vuelva descuidado en los asuntos de mayor peso. Tú hablaste acerca de las estacas y cuerdas del tabernáculo, y ordenaste que todo fuera hecho conforme al modelo divino. Por esto percibo que tú tienes en cuenta aun las cosas pequeñas de tu servicio. Te ruego, pues, que me des luz clara, ojo agudo y corazón tierno, ¡para que en todo te agrade!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Clear light, a keen eye, and a tender heart!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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