El año devocional de Miller

Manos limpias antes de servir

Quien intercede por otros debe cuidar primero su propia vida. No podemos limpiar a otros ni recibir bendiciones si nuestras manos están manchadas. Busquemos primero el perdón propio.

El sumo sacerdote debía ofrecer sacrificio por sí mismo antes de poder presentar el sacrificio por el pueblo. La lección es para todos los que quisieran interceder ante Dios por los pecadores o trabajar de cualquier manera en la obra del Señor. Deben esforzarse porque su propia vida sea sin mancha y porque sus propios pecados sean quitados antes de acercarse a Dios por los demás.

Un pintor notó unas pequeñas manchas en la pared que había pintado con delicados tonos. Tomando un paño húmedo trató de quitarlas; pero solo las empeoró, porque el paño que tenía en la mano estaba sucio e inmundo. Así ocurre cuando alguien con manos manchadas procura remover las faltas y los defectos de otras vidas.

Un niño pequeño extendió la mano a su madre para recibir el regalo que ella iba a darle; pero tenía las manos sucias, y su madre le dijo que no podía entregarle lo que tenía para él hasta que se las lavara. No podemos limpiar las vidas de otros, ni ministrar a su favor, ni recibir dones y bendiciones de Dios para nosotros o para ellos, si nuestras propias manos están sucias. Debemos buscar primero el perdón para nosotros mismos.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - June 17

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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