"Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres." Filipenses 4:5
"El amor edifica." 1 Corintios 8:1
Si reprendes a otros y querrías que ellos fueran como tú, debes examinarte primero a ti mismo, si tus reprensiones fluyen de un celo ciego de partido, de la impaciencia y de la voluntad propia, o de un verdadero principio de amor; y si también oras mucho por ellos, tanto antes como después. El que toma a pecho de verdad las paciencias del Hijo de Dios y considera cuán dulcemente le ha tratado y aún le trata aquel celestial Bienhechor, como al más débil de los niños, debe ser también moderado para con todos los hombres y pensar: "Si nadie más ha de soportar a los otros, seguramente yo debo hacerlo." ¡Que el Señor nos dé a todos el recto espíritu de mansedumbre, para mostrar toda clemencia a nuestros hermanos en Cristo!
Alma mía, cuando estés a punto de reprender a otros, mira en tu propio corazón; vuelve la mirada a tu propia vida y eleva tus ojos a Dios para pedirle gracia especial; entonces tus reprensiones serán como un aceite excelente, que no romperá la cabeza, aunque pueda quebrar el corazón. Recuerda, es un pecador reprendiendo a otro; un pecador, guardado por una gracia inmerecida, reprendiendo a otro, quizá dejado por un breve tiempo a sí mismo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — April 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.