Mañana y noche

Mantener el orden en la vida espiritual

Las langostas conservan su rango sin estorbarse; los creyentes también deben guardar el orden entre sus gracias, sus deberes y su lugar en el cuerpo.

Las langostas siempre conservan su rango, y aunque su número es legión, no se agolpan unas sobre otras hasta el punto de lanzar sus columnas en confusión. Este notable hecho de la historia natural muestra cuán profundamente ha infundido el Señor el espíritu de orden en su universo, ya que las más pequeñas criaturas animadas están tan regidas por él como lo están las esferas que giran o los mensajeros serafines.

Sería sabio que los creyentes se dejaran gobernar por la misma influencia en toda su vida espiritual. En las gracias cristianas, ninguna virtud debe usurpar la esfera de otra ni devorar las entrañas de las demás para sostenerse a sí misma. El afecto no debe sofocar la honestidad; el valor no debe e del campo a la debilidad; la modestia no debe empujar a la energía; y la paciencia no debe dar muerte a la resolución.

Lo mismo ocurre con nuestros deberes: uno no debe interferir con otro. La utilidad pública no debe dañar la piedad privada; el trabajo en la iglesia no debe arrinconar el culto familiar. Es malo ofrecer a Dios un deber manchado con la sangre de otro. Cada cosa es hermosa en su tiempo, pero no de otro modo. Al fariseo le dijo Jesús: "Esto debieras haber hecho, sin omitir lo otro."

La misma regla se aplica a nuestra posición personal: debemos cuidar de conocer nuestro lugar, tomarlo y mantenerlo. Debemos ministrar según el Espíritu nos ha dado capacidad, y no invadir el dominio de nuestro consiervo. Nuestro Señor Jesús nos enseñó a no codiciar los lugares altos, sino a estar dispuestos a ser los menores entre los hermanos. Lejos de nosotros esté un espíritu envidioso y ambicioso; sintamos la fuerza del mandato del Maestro y hagamos lo que Él nos manda, conservando el rango con el resto del ejército.

Esta noche veamos si guardamos la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, y sea nuestra oración que, en todas las iglesias del Señor Jesús, prevalezcan la paz y el orden.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: July 18 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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