Al repasar el carácter de nuestras oraciones, si lo hacemos con honestidad, nos llenaremos de asombro de que Dios las haya respondido alguna vez. Puede que algunos piensen que sus oraciones son dignas de ser aceptadas, como pensaba el fariseo.
Pero el verdadero cristiano, en una retrospectiva más iluminada, llora sobre sus oraciones, y si pudiera retroceder sus pasos, desearía orar con más fervor. Recuerda, cristiano, cuán frías han sido tus oraciones. En tu aposento deberías haber luchado como Jacob lo hizo; pero en lugar de ello, tus peticiones han sido débiles y escasas, muy lejos de esa fe humilde, creyente y perseverante que clama: "¡No te soltaré hasta que me bendigas!" Sin embargo, y es maravilloso decirlo, Dios ha oído estas oraciones frías tuyas, y no solo las ha oído, sino que las ha respondido.
Reflexiona también en cuán infrecuentes han sido tus oraciones, a menos que hayas estado en problemas, y entonces has acudido con frecuencia al trono de misericordia. Pero cuando ha llegado la liberación, ¿dónde han quedado tus súplicas constantes? Has dejado de orar como antes, y con todo, Dios no ha dejado de bendecir. Cuando has descuidado el trono de misericordia, Dios no lo ha abandonado; la luz resplandeciente de la gloria del Shekinah siempre ha sido visible entre las alas de los querubines.
¡Oh! Es maravilloso que el Señor atienda esos espasmos intermitentes de importunidad que van y vienen con nuestras necesidades. ¡Qué Dios es este, que oye las oraciones de quienes acuden a Él cuando tienen necesidades urgentes, pero lo descuidan cuando han recibido una misericordia; que se acercan a Él cuando se ven forzados a venir, pero que casi olvidan dirigirse a Él cuando las misericordias abundan y los pesares son pocos! Que su amable bondad al oír tales oraciones toque nuestros corazones, para que de ahora en adelante seamos hallados "orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu".
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: May 24 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.