Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

María Magdalena y el Cristo que llega sin ser reconocido

Junto al sepulcro, María no reconoce a Jesús entre sus lágrimas; así también nosotros, en medio del dolor, podemos tener a Cristo cerca y no percibir su presencia consoladora.

La historia de María Magdalene es de un interés muy tierno. Jesús había obrado en ella una liberación maravillosa, echando fuera los siete demonios que la poseían. Desde entonces, su devoción por Él fue tal que le seguía a dondequiera que iba, sirviéndole. Ella fue una de las que velaron junto a su cruz y su sepulcro, y que llegaron temprano para honrar su cuerpo. En recompensa por su amorosa devoción, Jesús se apareció primero a ella en la mañana de su resurrección.

Pero cuando lo vio, no lo conoció, aunque su corazón clamaba por Él con un anhelo intenso. Mientras hablaba con el ángel, oyó un paso detrás de ella; se volvió, y allí estaba Jesús. Sin embargo, no lo reconoció, aunque lo amaba tanto y aunque su corazón lo anhelaba. Pensaba en Él como muerto, y no lo conoció cuando se presentó vivo ante ella. Otra razón por la que no lo reconoció fue que sus ojos estaban tan llenos de lágrimas que no podía verlo. Muchas veces nos ocurre lo mismo: necesitamos a Cristo, y nuestros corazones claman por Él. Sin embargo, cuando Él viene a nosotros, no lo conocemos, y por eso dejamos de recibir consuelo de su presencia.

Hay un cuadro que representa a una madre en profunda angustia; pero muy cerca de ella hay un ángel inclinado para consolarla, cuyos dedos tocan al mismo tiempo las cuerdas del arpa que sostiene entre las manos. Pero ella está tan absorta en su propio dolor que ni ve al ángel ni escucha su música celestial. Así su corazón permanece sin consuelo y sigue quebrantándose, mientras el consuelo está tan cerca. Debemos levantar la mirada cuando estamos en medio del dolor; si solo miramos hacia abajo, nunca veremos las bellezas y las glorias del rostro de Jesús, y nuestros corazones quedarán sin consuelo, aunque Él esté muy cerca de nosotros.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Mary Magdalene

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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