La promesa dice: «Yo haré volver a lo que fue ahuyentado» (Ezequiel 34:16). La culpa, la tentación, Satanás, las dudas y los temores los habían ahuyentado del refugio del tabernáculo. Sin embargo, el Señor tiene también respeto a estos. Él dice: «Yo haré volver.» Pero ¿cómo? Por nada sino por un sentido de misericordia. No es con ceños, sino con sonrisas. «Los atraeré —dice el Señor— con cuerdas humanas» (es decir, los tiernos sentimientos que van ligados al corazón humano), «con lazos de amor.» Puedes tronar, puedes lanzar rayos, puedes tomar el látigo y azotar a un pobre descarriado, pero jamás lo azotarás hasta llevarlo a casa. Debe ser atraído por la misericordia, por la bondad de Dios, que conduce al arrepentimiento.
¿Cómo fue Pedro traído de vuelta? Por aquella mirada que Jesús le dio cuando estaba en el atrio del sumo sacerdote; aquella mirada entreverada de amor y de reproche. Esto fue lo que hizo que Pedro saliera y llorara amargamente. Un ceño lo habría arrojado a la desesperación y lo habría hecho ahorcarse junto a Judas; pero aquella mirada entreverada de reprensión y de amor hirió y sanó, llenó el corazón y los ojos del más profundo dolor y quebranto, y sin embargo derramó un bálsamo tan sanador en su alma afligida que, cuando Jesús resucitó de entre los muertos y por su ángel le envió un mensaje especial de que le vería otra vez en Galilea, se lanzó al mar para ir a su encuentro cuando él estaba en la orilla del lago de Tiberias. De no haber sido por aquella mirada y por aquel mensaje, habría preferido lanzarse al fondo con auto-reproche, antes que lanzarse a la orilla con amor y afecto. Así fue traído de vuelta el pobre Pedro, antes ahuyentado. Y así también, por la voz del perdón, fue traído de vuelta el pobre David, antes ahuyentado. Porque el Señor dispone medios para que su desterrado no sea expulsado de su presencia.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.