Sin duda, el lector ha sido probado con la tentación de confiar en las cosas visibles, en lugar de descansar sólo en el Dios invisible. Los cristianos a menudo buscan en el hombre ayuda y consejo, y estropean la noble sencillez de su confianza en su Dios.
¿Acaso esta porción vespertina llega a los ojos de un hijo de Dios angustiado por sus necesidades temporales? Entonces quisiera razonar con él un momento. Confías en Jesús, y sólo en Jesús, para tu salvación; entonces, ¿por qué te turbas? «¡A causa de mi gran carga!» ¿No está escrito: «Echa sobre el Señor tu carga»? «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». ¿No puedes confiar en Dios para lo temporal? «¡Ah, ojalá pudiera!» Si no puedes confiar en Dios para las necesidades temporales, ¿cómo te atreves a confiar en Él para las necesidades espirituales? ¿Puedes confiar en Él para la redención de tu alma, y no apoyarte en Él para unas cuantas misericordias menores? ¿No es Dios suficiente para tus necesidades, o es su toda-suficiencia demasiado estrecha para ti? ¿Necesitas otro ojo, además del de Aquel que ve toda cosa secreta? ¿Acaso su corazón se desmaya? ¿Está cansado su brazo? Si así fuera, busca otro dios; pero si Él es infinito, omnipotente, fiel, verdadero y omnisciente, ¿por qué andas tan vagabundo buscando otro ayudador? ¿Por qué escarbas la tierra para hallar otro fundamento, cuando éste es bastante fuerte para soportar todo el peso que jamás puedas edificar sobre él?
Cristiano, no mezcles tu vino con agua; no alees tu oro de fe con la escoria de la confianza humana. Espera sólo en Dios, y que tu expectativa provenga de Él. No codicies la calabacera de Jonás, sino reposa en el Dios de Jonás. Que los cimientos arenosos de la confianza terrenal sean la elección de los necios; pero tú, como quien prevé la tormenta, edifícate una morada permanente sobre la Roca de los siglos.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 7 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.