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Hechos 9:6, "Señor, ¿qué quieres que yo haga?"
Debes prestar obediencia universal al Señor Jesús, aun cuando ello te separe de toda tu familia y tus amigos. Que se corten los lazos más íntimos, que cause que tus amigos de antes te den la espalda, que te sometas a persecución aun hasta la muerte; no tienes nada que ver con estas consecuencias, tu asunto es decir: "Muéstrame qué quieres que yo haga, y yo lo haré."
Menciono un pequeño incidente de mi propia historia personal, por el cual siempre he tenido razón para agradecer a Dios. Cuando me convertí, lo primero que hice fue leer el Nuevo Testamento, para entender lo que el Señor quería que yo hiciera. Descubrí el deber del bautismo de los creyentes en la Palabra de Dios. Ni siquiera había oído de la existencia de los bautistas, hasta después de haber descubierto esta verdad por mí mismo. Y tomando el Nuevo Testamento con mi léxico para ver qué significaba la palabra, descubrí que la palabra bautizar significaba sumergir. Cuando leí las Escrituras, encontré por todas partes que los creyentes eran sumergidos. Al principio no sabía de la existencia de otra persona que sostuviera esa opinión, pero eso no me importó lo más mínimo. Sólo temía no encontrar a nadie que me bautizara, pero tenía la intención de cumplir con el deber de alguna manera. Descubrí después que había muchos que habían escudriñado las Escrituras y habían llegado a la misma conclusión que yo. Y para mí, fue como volver la espalda a toda la gente cristiana que yo conocía.
¿He lamentado alguna vez ese paso? ¡Nunca! Por poco importante que algunos pudieran pensar que fue, esto le dio a todo mi espíritu y vida un tono por el cual tengo razón para agradecer a Dios. Me había puesto de pie por mí mismo, habiendo leído la Biblia por mí mismo. Tomé mi propio camino en obediencia a mi Señor y Maestro, y desde ese día no sé que haya apartado deliberadamente mis pies de sus estatutos, ni en doctrinas ni en preceptos, sino que he enseñado la fe tal como la aprendí por mí mismo en la Escritura.
Cuando voy a mi habitación por la noche con mil imperfepciones que confesar, sin embargo puedo sentir que he seguido honesta y fielmente a mi Maestro. Si he errado, entonces ha sido por falta de luz, y no por falta de deseo de servirle. Pero si yo hubiera acallado esa primera convicción, y si hubiera hecho pequeñas muescas en mi conciencia al principio, entonces no podría estar ante ustedes esta noche y declarar que no he rehuido ni hacer ni declarar todo el consejo de Dios.
Exhorto a todos, tan pronto como crean en Cristo, a que lean y escudriñen la Biblia por sí mismos, y digan: "Muéstrame qué quieres que yo haga." Prefiero estar en lo cierto, solo; que estar equivocado con todo el mundo. Todo cristiano honesto debería sentir que preferiría seguir a Jesús con dos o tres, que correr con la multitud tras las tradiciones de los hombres.
Que Dios te ayude, amado, tan pronto como seas convertido, a volverte un discípulo plenamente obediente, escudriñando tú mismo la Palabra. No doy tanta importancia al resultado de tu investigación, como a la investigación misma. Me importa menos el resultado al que llegues, que el espíritu que te llevaría, como discípulo de Jesús, a desear earnestemente seguir a tu Maestro, y a hacer todo lo que crees que es su voluntad, en lo pequeño así como en lo grande. Que el Señor nos ayude a preocuparnos por conocer y hacer su voluntad en todo, sin temer a las consecuencias.
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¡Todo el infierno que jamás tendrás!
William Dyer, "Los títulos famosos de Cristo" 1632-1696
Fuente y atribución
Autor original: Various
Título original: Grace Gems 2026 — (Be sure to LISTEN to the Audio , as you READ the text below
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Various, publicado originalmente en Grace Gems.