«¡El que esparce calumnia es un necio!» Proverbios 10:18
En el caso de la calumnia, quien escucha es casi tan culpable como quien la dice. La única respuesta correcta es cerrar los oídos en el mismo instante en que comienzas a oír un mal informe sobre otra persona, venga de quien venga. Esa persona no tiene derecho a contártelo, y tú no tienes derecho a escucharlo. Si te niegas a escuchar, no podrá seguir con su relato. Los oídos fueron hechos para oír, pero en ocasiones es mejor ser sordo. Todos buscamos la cortesía, y la cortesía exige que seamos oyentes pacientes, incluso de quienes hablan de manera tediosa; pero ni siquiera la cortesía nos obliga a escuchar informes maliciosos acerca de un prójimo. Los oídos deberían entrenarse para cerrarse por instinto cuando el aliento de la calumnia los toca, así como nuestros ojos se cierran ante el menor atisbo de daño.
«Quien pronuncia una calumnia lleva al diablo en la lengua, y quien la escucha lo lleva en el oído.» Thomas Watson
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: It is better to be deaf!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.