¿Qué es la salvación? Al considerarla, debemos contemplarla desde dos perspectivas: la salvación obrada por nosotros y la salvación obrada en nosotros. La salvación fue obrada PARA la iglesia por la obra consumada del Hijo de Dios, cuando exclamó con su último aliento: «Consumado es». La salvación «del remanente escogido por gracia» quedó entonces completamente cumplida, de modo que nada podía añadirse ni quitarse; pues «con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados»; y así la iglesia se mantiene completa en Cristo, «sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante».
Pero hay una salvación que se obra EN el alma: la manifestación y aplicación de aquella salvación que Jesús consumó con sus sufrimientos, su derramamiento de sangre y su muerte; y esta solo la conocemos experimentalmente en la medida en que el bendito Espíritu la trae a nuestros corazones y la sella allí con unción santa y savia celestial.
Sin embargo, no todo el pueblo de Dios puede sentirse seguro de poseer esta salvación como realidad experimental; las dudas, los temores, las tinieblas y las tentaciones oscurecen su camino; Satanán lanza sus dardos de fuego contra sus almas; y con frecuencia no logran percibir su interés salvador en el Señor Jesucristo y en su salvación. No dudan que el Señor Jesús sea el Salvador de los que creen; saben que no hay otro refugio para sus almas culpables sino la sangre del Cordero. Han sido eficazmente despojados de aferrarse a un pacto de obras; no corren tras cosas que no les aprovechan, ni esconden su cabeza en refugios mentirosos; de todo ello han sido cortados eficazmente por una obra de gracia en sus almas.
Pero a causa de la incredulidad de sus corazones, la frialdad de sus cuadros, la esterilidad de sus almas y las diversas tentaciones que les acosan, temen no tener las marcas de la familia de Dios, y no pueden realizar su interés salvador en el amor y la sangre del Cordero. Por ello el apóstol habla de «cosas que acompañan a la salvación»; es decir, ciertas marcas y señales, ciertos testimonios claros e indubitables de la obra de gracia en el alma. Y, dirigiéndose a los hebreos, dice para su consuelo y aliento: «Estamos persuadidos», cualesquiera que sean vuestras dudas y temores, cualquiera que sea la tiniebla de vuestra mente, por más que estéis ejercitados con tentaciones agudas y severas, «estamos persuadidos» de que poseéis aquellas «cosas mejores», aquellas «cosas que acompañan a la salvación»; y de que esta salvación es, por tanto, eternamente vuestra.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.