Mañana y noche

Mi Amado es mío, aunque las sombras aún no huyen

La dulce posesión de Cristo convive a veces con la sensación de su ausencia temporal, que mueve al alma a buscar un atisbo de Él.

Ciertamente, si hay un versículo feliz en la Biblia, es este: "Mi Amado es mío, y yo soy Suyo." Tan pacífico, tan lleno de seguridad, tan desbordante de felicidad y contentamiento, que bien podría haber sido escrito por la misma mano que compuso el Salmo veintitrés. Y aunque la perspectiva es sumamente hermosa y encantadora, la tierra no puede mostrar su igual, no es del todo un paisaje soleado.

Hay una nube en el cielo que proyecta una sombra sobre la escena. Escucha: "Hasta que apunte el día y huyan las sombras." Hay también una palabra sobre los "montes de Beter," o "los montes de división," y para nuestro amor, cualquier cosa semejante a la división es amargura. Amado, este puede ser tu estado presente de ánimo; no dudas de tu salvación; sabes que Cristo es tuyo, pero no estás banqueteando con Él. Comprendes tu interés vital en Él, de modo que no tienes ni sombra de duda de que eres Suyo y de que Él es tuyo, pero aun así su mano izquierda no está debajo de tu cabeza, ni su mano derecha te abraza. Una sombra de tristeza se proyecta sobre tu corazón, quizá por la aflicción, ciertamente por la ausencia temporal de tu Señor, así que aun mientras exclamas: "Soy Suyo," te ves obligado a doblar las rodillas y orar: "Hasta que apunte el día y huyan las sombras, vuélvete, Amado mío." "¿Dónde está Él?" pregunta el alma. Y la respuesta viene: "Él pastorea entre los lirios." Si quisiéramos hallar a Cristo, debemos entrar en comunión con su pueblo, debemos acudir a las ordenanzas con sus santos. ¡Oh, por un atisbo de Él al atardecer! ¡Oh, cenar con Él esta noche!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 19 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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