Los ministros por quienes los corintios contendían eran solamente instrumentos usados por Dios. No debemos poner a los ministros en el lugar de Dios. El que planta y el que riega son uno, empleados por un mismo Maestro, encargados de la misma revelación, ocupados en una misma obra y entregados a un mismo designio. Reciben sus diferentes dones de uno y el mismo Espíritu, para los mismos propósitos; y deben llevar adelante el mismo designio de todo corazón. Los que más trabajan mejor estarán. Los que más fieles sean recibirán el mayor galardón. Ellos trabajan juntamente con Dios, en promover los propósitos de su gloria y la salvación de almas preciosas; y Aquel que conoce su obra cuidará que no trabajen en vano. Están empleados en su labranza y edificio; y Él velará cuidadosamente sobre ellos.
Él es el único fundamento, y cada uno debe cuidar lo que edifica sobre él (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 3:5-9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.