Desde la cruz del Calvario, donde las manos ensangrentadas de Jesús destilan misericordia; desde el huerto de Getsemaní, donde los poros sangrantes del Salvador sudan perdones, llega el clamor: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra.» Desde la cumbre del Calvario, donde Jesús exclama: «Consumado es», oigo un grito: «Mirad, y sed salvos.» Pero de nuestra alma se levanta un clamor vil: «No, ¡mírate a ti mismo! ¡Mírate a ti mismo!» Ah, mírate a ti mismo, y serás condenado. Eso ciertamente será el resultado. Mientras mires a ti mismo, no hay esperanza para ti. No es considerar lo que tú eres, sino considerar lo que Dios es y lo que Cristo es, lo que puede salvarte. Es mirar de ti mismo a Jesús. ¡Oh! Hay hombres que malentienden por completo el evangelio; piensan que la justicia los capacita para acercarse a Cristo; cuando en realidad el pecado es la única capacitación del hombre para acudir a Jesús. El buen viejo Crisp dice: «La justicia me aparta de Cristo: los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino solo los enfermos. El pecado me lleva a Jesús, cuando el pecado se siente; y al acercarme a Cristo, cuanto más pecado tengo, más motivo tengo para esperar misericordia.»
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — Look to Christ!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.