No es más que el pasar de una prisión terrenal a un palacio celestial, el izar velas hacia el cielo.
La muerte es dejar el alma salir de la prisión, como un pájaro de la jaula, para que pueda volar al cielo.
La muerte es el cambio de un infierno temporal a un cielo eterno.
La muerte no es la muerte del hombre, sino la muerte de sus pecados.
Es el fin del camino del peregrino y el puerto del marinero.
La muerte es estar ausente del cuerpo y estar presente con el Señor.
Que todo el pueblo de Dios mire la muerte a través de los anteojos de la Escritura, y la considere tal como dulcemente se representa en este texto. Un hijo de Dios debería estar tan dispuesto a morir como a quitarse sus vestidos, porque la muerte no es para él otra cosa que un sueño.
La muerte es una partida de la miseria de la tierra a la felicidad eterna del cielo.
Uso 3. Para rogaros a todos que cada noche, al acostaros, recordéis este texto, y de manera especial recordéis estas cuatro cosas.
Primero, cuando os quitáis vuestra ropa, recordad que pronto habréis de despojaros de vuestros cuerpos.
Segundo, cuando entráis en vuestras camas, recordad que no será mucho antes que debáis descender a vuestros sepulcros.
Fuente y atribución
Autor original: Edmund Calamy
Título original: A Funeral Sermon for Christopher Love — parte 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Edmund Calamy, publicado originalmente en Grace Gems.