Pensamientos vespertinos

Mucho fruto nace de la humildad y la cruz

La mayor fecundidad suele acompañar a los más probados; en la prosperidad como en la aflicción, la humildad ante la cruz produce fruto que permanece.

Este mucho fruto suele hallarse en aquellos con quienes el Señor trata más profundamente. Creó a su pueblo para su propia gloria, y esta asegurará en su abundante fecundidad. Por eso los santos más ilustres han sido los más probados y severamente podados: su gran fruto brotó de sus grandes aflicciones. Mas el Señor conduce a sus santos según su soberanía santa, no siempre por un mismo sendero. ¿Te sonríe Dios? ¿Brilla el sol de verano? Camina entonces humildemente con él; no seas altivo, sino teme. Si en su providencia te ha elevado un poco, pide grande gracia para mantener tu espíritu bajo en el polvo delante de él.

Que la temporada de prosperidad exterior sea la temporada del fruto del alma; convierte cada nueva bendición en un motivo nuevo para vivir, no para ti, sino para aquel de quien procede el don. Si otros admiran tus talentos y aplauden tus obras, ¡cuán humildemente debes andar con Dios! Esa palabra lisonjera será como mosca en el ungüento del boticario si no te postras más cerca de la cruz. Sea próspero o adverso el viento, mantén tu postura siempre baja ante la cruz del Salvador: nada puede dañarte allí.

Y si te ves constreñido a llevar a Cristo tus peores estados, tus pecados al surgir, tu debilidad consciente, tus corrupciones al descubrirse, aun así serás un sarmiento fructífero de la Vid verdadera. En el acto mismo de ir a Cristo tal como eres, el creyente da fruto: desconfianza de sí, abajamiento, altas concepciones de la suficiencia de Cristo. Anticipa también la hora de tu traslado al cielo, donde nada marchitará la flor de la gracia; allá serás árbol de justicia sobre el cual jamás se levantará la tormenta ni jamás se pondrá el sol.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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