Palabras de consuelo divino

Nada hay demasiado difícil para el Dios infinito

El creyente encuentra su única guía segura en la Palabra del Señor. Ante toda dificultad, perplejidad o pecado, la suficiencia divina en Cristo responde con poder infinito e inagotable gracia.

En su vida espiritual, el creyente no tiene nada que ver, como guía y norte, sino con la Palabra del Señor. No con los «si» y los «pero» de la incredulidad, ni con los estados cambiantes del alma, ni con las providencias siempre variables de Dios, sino con la Palabra del Señor, eternamente asentada en los cielos, que vive y permanece para siempre. Con un «así ha dicho Jehová», el creyente puede confundir toda sugerencia de Satanás, acallar todo «si» y todo «pero» de la incredulidad, elevarse por encima de cada fase mudable de la experiencia cristiana y anticipar con confianza y serenidad el solemne momento de partir de este mundo para ir al Padre. ¿Nos hemos encontrado, en el curso de nuestros pensamientos diarios, con un «así ha dicho el Señor» más precioso y consolador que este: «¿Habrá algo que sea difícil para mí? dice el Señor»? Detengámonos un momento en él y extraigamos la miel que alumbrará y reavivará nuestro alma.

Este condescendiente desafío de nuestro Dios, mientras nos transmite una suave reprensión, encierra también una verdad evidente por sí misma. La respuesta de la fe no admitiría un instante de duda. ¿Puede lo finito superar a lo infinito? ¿Puede alguna dificultad confundirlo, alguna contingencia frustrarlo, alguna demanda agotarlo, algún pecado sobrepujarlo? En una palabra, ¿puede haber algo demasiado difícil para Dios? ¡Oh, no! Tratamos con el INFINITO, para quien nada es demasiado difícil y nada imposible, excepto que pueda mentir. «Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo».

Consideremos estas palabras de Dios como un gran fortalecimiento de nuestra fe. Necesitamos toda visión de Dios que ensanche nuestros pensamientos acerca de su grandeza y aumente nuestra fe en su poder y su amor. Nuestros pensamientos bajos y limitados de Dios están en la raíz de toda falta de santidad. Contemplemos, pues, la fuerza que la fe puede derivar de tratar con la suficiencia divina. La dificultad que ha desbordado tu poder, la perplejidad que ha confundido tu sabiduría, la imposibilidad que ha paralizado tus esfuerzos, la demanda que ha agotado tus recursos: ¿qué son todo ante Dios? Que tu fe, entonces, no trate contigo mismo, sino con Dios; no con tu perplejidad, sino con su sabiduría; no con tu dificultad, sino con su poder; no con tu necesidad, sino con su riqueza; no con tu vileza e ingratitud, sino con su grande amor, su gracia y su mérito todopoderoso atesorados en Cristo Jesús.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: NOTHING TOO HARD FOR GOD

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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