Cuanto más avanzamos en el camino de la fe, más descubrimos que nada de lo temporal puede quebrantar nuestra unión con Cristo. Las alegrías pasajeras, las tristezas momentáneas, las pruebas breves y aun las tentaciones ocasionales no logran arrancarnos de sus manos. ¿Qué previsión humana podría anunciar lo que el mañana reservará al hijo de Dios antes de llegar a aquel mundo perfecto donde solo existe un presente eterno? Conviene que ignoremos lo porvenir, y es un acto de bondad que el velo cubra nuestros días.
Sea ese futuro sombrío o luminoso, tormentoso o sereno, Dios se mantendrá fiel a su pacto con su iglesia, y Cristo a su unión con su pueblo. Ninguna altura de honor, riqueza o influencia a la que el Señor nos eleve pondrá en peligro nuestro lugar en su amor. Como ocurrió con Moisés, David, José y Gedeón, la verdadera seguridad del creyente consiste en mantenerse humilde mientras Dios lo enaltece.
Desde la cumbre más alta hasta el abismo más profundo de la adversidad, el Señor puede conducir a su siervo y amarlo con un afecto inmutable y eterno. Si alguna fuerza amenazara al cristiano, el poder divino detendrá su embate diciendo a las olas altivas: «Hasta aquí llegaréis, y no más allá». Y así, entre todas las tempestades, el arca del creyente navegará hacia el monte de Dios, donde junto a los redimidos alabaremos eternamente al Cordero.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - November 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.