El pecado más pequeño debería humillar al alma, pero ciertamente el pecado más grande nunca debería desanimar al alma, y mucho menos llevarla a la desesperación. El desesperado Judas pereció, mientras que los asesinos de Cristo, creyendo en Él, fueron salvos.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Brooks
Título original: Pithy gems from Thomas Brooks — 50
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Brooks, publicado originalmente en Grace Gems.