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Ningún ser en el universo puede obligarnos a pecar

Pilato se lavó las manos, pero el agua no borró su culpa. Aunque otros nos impulsen al pecado, la responsabilidad sigue siendo nuestra, pues ningún ser puede obligarnos a hacer lo malo.

Ningún ser en el universo puede obligarnos a hacer lo malo.

«Pilato mandó traer una bandeja de agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este hombre. La responsabilidad es vuestra.» Mateo 27:24

Leemos que Pilato tomó agua en presencia de los judíos y se lavó las manos, declarando así, mediante un símbolo, que no era responsable de la condena de Jesús a morir. Pero el agua no lavó ni una partícula de la mancha de la culpa de aquel terrible pecado. Pilato tuvo la desdicha de ser el único hombre en toda la provincia que podía enviar a Jesús a la cruz. Sobre él descansaba, por tanto, la responsabilidad final, sin importar la presión que los enemigos de Jesús hubieran ejercido sobre él.

De la misma manera, el hecho de que otros nos inciten a pecar no quita nuestra culpa por ese pecado. Ningún ser en el universo puede obligarnos a hacer lo malo. Si, pues, hacemos lo malo, el pecado es nuestro.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: No being in the universe can compel us to do wrong!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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