La soledad endulzada

Ninguna descripción alcanza la gloria que nos espera

Cuando Dios expone la dicha celestial, lo hace con metáforas y figuras acomodadas a nuestra mente limitada. Pero las arpas de oro son torpes junto al gozo celestial, y todas las imágenes palidecen ante el disfrute del mismo Dios.

¡Oh! ¿Cuál debe ser esa felicidad guardada en lo alto! ¡Esa gloria reservada para ser revelada!

Cuando Dios presenta la dicha celestial, lo hace por medio de metáforas, figuras y sombras acomodadas a nuestros conceptos limitados. Así como se dice de Dios mismo que tiene manos, que señalan su poder; ojos, que muestran su omnisciencia, y semejantes condescendencias. Así también la gloria de arriba nos es presentada por las cosas más excelentes que entran en nuestro conocimiento: reinos, coronas, cetros, oro, piedras preciosas, perlas, himnos, vida, salud, libertad, luz, día sin fin, verano perpetuo y otoño eterno. ¡Pero cuán torpes son las arpas de oro comparadas con el arrobamiento del canto celestial! ¡Cuán tenues las calles de oro junto a los senderos pavimentados de gloria! ¿Qué son los reflejos del cristal más claro comparados con las glorias? ¿Qué los destellos lánguidos de todas las gemas preciosas junto al resplandor del mediodía de las perfecciones increadas? ¿Qué son las manzanas del paraíso frente a ese banquete espiritual de la divinidad misma que los santos gozan arriba? ¿Qué un árbol plantado a la orilla de una corriente frente a aquel que cobija a todos sus escogidos? ¿O doce clases de frutos dados cada mes frente a las innumerables bendiciones del amor divino? ¿Qué es un río frente a aquel que desborda la eternidad, llena la inmensidad y es la plenitud de cada alma redimida? En una palabra: ¿qué son todas las cosas comparadas con Dios? ¿Puede la criatura expresar el gozo del Manantial del ser?

¡Oh, feliz eternidad! Cuando me sumergiré en la infinidad de tus excelencias y, para mi eterna ganancia, me perderé en la inmensidad de tu gloria; y gozaré de Dios de un modo que las más nobles metáforas jamás podrán expresar, que la descripción más sublime nunca podrá exhibir, ni la concepción más amplia concebir. Ante esta gloria insondablemente grande, ¡que yo me prepare y, con la esperanza de ella, descanse hasta su plena revelación!

Fuente y atribución

Autor original: James Meikle

Título original: Still descriptions Fall short of Glory

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.

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