Cualesquiera que sean los proyectos y planes que el pueblo del Señor pueda idear para prosperar y adelantar en el mundo, él rara vez permite que prosperen. Sabe bien a qué consecuencias conducirían: esa hiedra trepadora alrededor del tronco terminaría, por así decirlo, asfixiando y estrangulando al árbol. Cuanto más aumentan los bienes mundanos, más se fija en ellos el corazón; y cuanto más se ponen las afectiones en los ídolos, más se aparta el corazón del Señor. Él no permitirá que su pueblo tenga su porción aquí abajo. Por eso les dice en su providencia, lo mismo que en su palabra: No las busques.
Pero dirás acaso: ¿Qué hemos de buscar entonces? Te lo diré en una palabra: REALIDADES.
¿Cuáles son esas grandes cosas que buscas en la religión? Si las vieras en su verdadera luz, verías que no son sino sombras. Sientes, por ejemplo, tu deficiencia en don al hablar en público cuando se te llama a orar, o en privado cuando conversas con quienes tienen palabra más lista, y quieres lo que comúnmente se llama dones, como mayor fluidez de expresión, más capacidad para citar la Escritura y una variedad más abundante de términos, para causar mayor impresión en los oyentes, siendo tu deseo real destacar más ante ellos.
Pero ¿qué harían esos dones, aunque los tuvieras en grado sumo hasta el punto de que los hombres casi te adoraran por ellos, cuando seas llamado a yacer en un lecho de muerte, cuando la eternidad esté a la vista y tu alma haya de tratar solo con Dios? No desearás dones entonces. La gracia será lo único que podrá serte de provecho.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.